CUADERNO DE VIAJE Nº 5 – UDAIPUR – 5 NOV 2010

ESTAMOS EN EL CIELO DE RAJASTÁN
“El lugar más romántico del subcontinente Indio”

Esta ciudad de tonos crema, rosa y madreselva, coronada por cúpulas, es para muchos la ciudad más romántica de la India. Rodeada por el Lago Pichola, emerge del centro del lago el Palacio del Lago que parece desafiar a las leyes de arquitectura cuando las lluvias son abundantes.
El Palacio de la ciudad
Está junto al lago, coronado por balcones, torres y cúpulas y  acabó siendo un conjunto palaciego pues incluye otros 11 palacios diferentes más pequeños, una vez más los marajás siguientes construyeron edificios colindantes dando como resultado a un conjunto sorprendente. En el interior, museos de armas, salas con piezas de vidrio y espejo y las salas decoradas con pinturas en miniatura típicas de la escuela mewar maravillosas.
Las pinturas del interior son espectaculares
El Dios Ganesha está presente en casi todos los edificios, palacios y templos de la India. Ganesha, el destructor de los obstáculos, el que garantiza el éxito, el señor de las promesas, el dador de dádivas, el amigo de la rata… el inteligente y sensato
Cualquier entrada por la que tengas que pasar está decorada
Las vistas desde el Palacio son impresionantes
Aquí se aprecia las diferentes construcciones del Palacio
En el momento que saqué la foto de arriba, cogimos un barquito por el lago Pichola para dar una vuelta por los diferentes edificios que emergen en el Lago. La paz es tremenda nada altera la vida cotidiana de Udaipur.

Las mujeres se lavan a un lado del lago
Y los hombres en el otro
La Isla de Jagmandir
Flanqueado por una hilera de enormes elefantes en su momento fue refugio para mujeres y niños europeos. Tiene fantásticas vistas de la ciudad, el paseo merece la pena, además en el interior hay unos jardines por los que merece la pena pasear.
Una vez terminado el paseo por el lago, nos metemos de lleno en Udaipur con la intención de comprar unos dulces. ¡Nos han invitado a comer en la casa del primo de nuestro guía!, me ofrecen hacer pan con la señora de la casa ¡perfecto, otra visita inesperada que hay que aprovechar!, y aunque aquí a la gente no le gusta el agradecimiento y el tener que llevar algo a las casas, nosotros les llevamos esos dulces porque es nuestra costumbre. Los hindús son tan hospitalarios que no esperan que estés agradeciéndoles todo el tiempo el que te hayan invitado.
 Hay que concentrarse en hacerlo bien, estas mujeres hacen entre 50/60 panes todos los días para acompañar la comida.
Tengo que preguntarle a Gajendra cómo se llaman estos dulces que comimos, el primero parecía turrón, buenísimo, y el otro, esas bolitas pues no me acuerdo la verdad, pero ¡lo investigaré!.

¡Ya me lo han chivado!. Añado este pequeño apunte porque mi amiga Shobha que está al tanto de todo me dice los nombres a través de facebook.

El primer postre se llama PATISA
Las bolitas brillantes buenísimas se llaman Gulab Jamoons
¡GRACIAS SHOBHA!
¡Qué horror, siempre pensando en la comida!.


Unas fotos con la familia. El padre estaba trabajando en ese momento, estabamos la madre, las dos niñas, el bebé de 2 meses y la abuela. Durante esta visita, me pasó una cosa muy graciosa. Yo cogí al bebé (no me puedo reprimir, los bebés me encantan), y al rato la abuela me lo quita y me lo devuelve con los ojos pintados de negro. Según me dijo el guía, había que proteger al niño de "mi" mal de ojo. Me han llamado "bruja" muchas veces, pero nunca me han dicho que tengo mal de ojo, jeje.

Las cunas en la India (el que las tenga) no dejan de ser originales.
De camino al hotel nos paramos enfrente de una farmacia. ¿Podría adivinar alguien que esto es una farmacia?
De regreso al hotel todo está a punto para esta noche que es la más importante del Diwali.

Durante el Diwali, celebrado una vez al año, la gente estrena nuevas ropas, comparte dulces y hace explotar petardos y fuegos artificiales. Es la entrada del nuevo año hindú, y una de las noches más significativas y alegres del año.


Todo está decorado a nuestro alrededor.
Como comimos tanto, terminamos la noche viendo los fuegos artificiales desde la terraza del hotel tomándonos una tempura de langostinos (esto mas internacional) y un zumo de tomate con un montón de tabasco que me entró de muerte, se ve que me estoy haciendo al picante. Ya veis, que aunque hemos comido mucho hay que terminar el día comiendo también.
Termina aquí otro día maravilloso, después de haber hecho un montón de cosas diferentes, de haberme metido en una cocina que eso me chifla (qué pensará de mí la abuela, una abuela que no tiene 60 años por cierto).

1 comentarios

  1. El nene no es muy bonito que digamos...jejeje....seguro que el postre de los pastelillos ese tenia que estar de "rechupete" ...ummm

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